No sé cómo decirte que hoy…me he dado cuenta…

Y así, con estas palabras, empieza una de las famosas canciones de Alejandro Sanz titulada “Viviendo deprisa”. Esto, más que un artículo, es una reflexión a todo lo que estamos viviendo estos duros días de incertidumbre a causa del Coronavirus.

Porque de todo lo malo me gusta sacar el lado positivo, y lo cierto es que llevamos mucho tiempo viviendo deprisa, en un mundo rodeado de prisas, de carreras de fondo por y para todo a las que debemos llegar en tiempo récord.

El trabajo nos consume, los hijos nos consumen, la pareja nos consume…y, en definitiva, la vida nos consume. Pero ahora, el mundo se ha paralizado de repente, dándonos una lección de vida, diciéndonos no corras tanto, ¿dónde vas tan deprisa? Y te das cuenta de que te avisa de que te estás perdiendo muchas cosas, que dejas mucho por el camino y no estás centrándote en el objetivo adecuado.

¿Sois conscientes de lo mucho que dejamos de disfrutar de la vida en nuestro estresado y duro día a día? Apenas escuchamos a nuestros hijos porque siempre tenemos prisa: llegamos tarde al colegio, voy a perder el tren para ir a trabajar, cena que mañana madrugamos…y solo nos piden tiempo. Y este tiempo nos lo han regalado estos días, para estar en familia, para disfrutar de ellos, para escucharlos, para mimarlos. Lamentablemente hay quien no puede o se le impone no dejar de trabajar y tiene que estar al pie del cañón, y no hay tregua para ellos, privándoles de estos momentos familiares, porque son indispensables ahora y todos les necesitamos. Gracias por ese esfuerzo y sacrificio a todos ellos.

¿Habéis pensado en todos aquellos seres queridos a los que echaríais tanto de menos si les alcanza el trágico final que muchos han vivido a causa de esta pandemia? Yo sí, y lo cierto es que estoy hablando ahora más que nunca con ellos desde la distancia, ahora que no podemos contactar físicamente. Hablo de las personas mayores, que siempre están ahí por y para todo, dispuestos a echar una mano cuando nuestro estrés diario nos exige que cumplamos con nuestras obligaciones laborales.

Y cómo no, los amigos, los hermanos, con los que tampoco hablamos por falta de tiempo…y el “ya quedaremos “se convierte en meses sin vernos o sin hablar. Ahora hablamos a diario, y retomamos el contacto…y es tan enriquecedor que no sé cómo he podido pasar tanto tiempo sin prestarles la debida atención.

Debemos valorar lo bueno que tenemos, porque creo que se está perdiendo todo lo que nos humaniza, lo que nos alegra y lo que nos llena, y no nos damos cuenta porque vamos viviendo deprisa.

La vida es como un parque de atracciones. Ahora que el mundo se para, bájate de la noria, deja de dar vueltas y siéntate en un banco con tu algodón de azúcar, tu bolsa de palomitas o tu mazorca y observa lo que pasa a tu alrededor. Tómate un descanso y comparte lo que tienes con el resto, tu tiempo es lo más valioso que puedes ofrecer, por eso, te propongo que lo aproveches estos días para disfrutar y acercarte a todo aquello que no puedes saborear por falta de tiempo, porque estás muy ocupado “viviendo deprisa”.

Retoma ese libro que aparcaste, ordena tu casa, disfruta de tus hijos, de tu pareja, de tus amigos, de tí…porque cuando todo esto pase, volveremos a acelerarnos y olvidarnos de que hay cosas más importantes en la vida de las que disfrutar, la propia vida que pasa y los momentos que no volverán.

Fuerza y ánimo a todos…y un abrazo desde la distancia…porque todo pasará. Mientras tanto tú decides en que atracción quieres estar.

Carmen Adam González
Psicóloga CV12642

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