CÓMO COMUNICAR A LOS NIÑOS LA SEPARACIÓN DE SUS PADRES Y MANEJAR UNA NUEVA PAREJA

LA IMPORTANCIA DE UNA COMUNICACIÓN ADECUADA

La separación de los padres es un proceso complejo y emocionalmente desafiante, tanto para los adultos como para los niños. Sin embargo, el impacto en los hijos depende en gran medida de cómo se maneje la comunicación y el entorno que se genera después de la ruptura. Los niños pueden vivir este proceso con una gran incertidumbre y angustia, pero si los padres mantienen una actitud serena y respetuosa, pueden minimizar el dolor de la separación. Una buena comunicación permite a los niños sentirse más seguros y menos responsables de lo que está sucediendo, lo cual es crucial para su estabilidad emocional.

El manejo adecuado de esta situación no solo depende de lo que se diga, sino también de cómo se diga. Los padres deben cuidar el tono emocional con el que aborden el tema, ya que si se transmite calma y control, los niños pueden asimilar de mejor manera los cambios. La ausencia de drama y el trato afectuoso de los padres también ayudará a que el niño no perciba la separación como una amenaza. La comunicación debe centrarse en garantizar que los hijos se sientan queridos y apoyados por ambos progenitores, incluso si las circunstancias han cambiado.

CUÁNDO Y CÓMO DECIRLO: PLANIFICACIÓN Y HONESTIDAD

La separación no debe comunicarse a los niños antes de que los padres tengan una decisión definitiva y clara. Es esencial que no se los haga partícipes de un proceso que aún esté en duda, ya que esto puede generar confusión y más ansiedad. La conversación debe hacerse cuando ya se haya tomado la decisión de forma firme y se esté preparado para afrontar la reacción de los niños. Idealmente, ambos padres deben estar presentes durante esta conversación para mostrar unidad, asegurando que el niño comprenda que la separación no es culpa de nadie.

Es importante que la información se dé de manera clara, adecuada a la edad del niño. Para los más pequeños, basta con explicar que mamá y papá ya no vivirán juntos, pero que ambos seguirán queriéndolos. Para niños mayores, puede ser necesario abordar el tema con un poco más de detalle, pero siempre evitando entrar en disputas o culpabilidades. Lo más relevante es reafirmar el amor incondicional de ambos progenitores y dejar claro que la decisión no tiene nada que ver con algo que el niño haya hecho o dejado de hacer.

ASPECTOS CLAVES EN LA COMUNICACIÓN CON LOS NIÑOS

Además de ser sinceros, los padres deben ser muy cuidadosos con la forma en que estructuran la conversación. La idea es que el niño sienta que tiene el derecho de conocer la verdad, pero siempre desde una perspectiva que no los ponga en el centro del conflicto. Por eso, es fundamental evitar dramatizar la situación o, por el contrario, minimizarla. Los niños tienen derecho a saber lo que está pasando, pero no deben ser sobrecargados de detalles que puedan ser innecesarios o difíciles de entender.

Asimismo, es crucial no fomentar falsas esperanzas. Si la reconciliación no es una posibilidad, no se debe dejar abierta esa puerta. Los niños pueden quedar atrapados en la espera de que las cosas vuelvan a ser como antes, lo que dificultaría aún más su adaptación a la nueva realidad. Además, es importante que los padres no se enfrenten frente a los hijos ni utilicen a los niños como mensajeros en sus discusiones. Los pequeños no deben sentirse atrapados en el medio de una lucha. Por ello, es recomendable que los progenitores mantengan una comunicación constante, sin distanciarse emocionalmente de sus hijos, para darles apoyo continuo durante el proceso.

EL IMPACTO EMOCIONAL EN LOS NIÑOS

Cada niño reacciona de manera diferente a la separación, dependiendo de su edad, personalidad y de cómo haya sido la dinámica familiar hasta ese momento. Algunos niños pueden sentir tristeza o miedo por el cambio, mientras que otros pueden experimentar enojo o confusión. Lo importante es que los padres se mantengan atentos a las señales emocionales de sus hijos y les proporcionen el espacio para expresar sus sentimientos. A veces, los niños pueden no saber cómo poner en palabras lo que sienten, por lo que los padres deben estar dispuestos a escuchar y validar esas emociones, ayudándoles a comprender que es normal sentirse perdidos o tristes en situaciones como esta.

La comunicación no debe limitarse a una sola conversación. Este proceso debe ser continuo y debe estar abierto a nuevas preguntas y preocupaciones que los niños puedan tener a lo largo del tiempo. Cuanto más tiempo y espacio se les dé para hablar y expresar sus emociones, más seguros y comprendidos se sentirán, lo que facilitará su adaptación a la nueva realidad. Es importante que los padres continúen reafirmando su apoyo y amor, independientemente de los cambios que estén ocurriendo en la familia.

INTRODUCCIÓN DE UNA NUEVA PAREJA: SENSIBILIDAD Y PACIENCIA

La llegada de una nueva pareja en la vida de uno de los padres puede ser otro reto significativo para los niños. Esta situación debe manejarse con mucha sensibilidad, ya que los niños pueden sentir celos, inseguridad o miedo a que esta nueva persona sustituya a uno de los progenitores. Por lo tanto, no es recomendable apresurar esta introducción; lo mejor es esperar a que los hijos hayan procesado la separación y estén emocionalmente estables antes de presentarles a una nueva pareja. La clave es introducir a esta nueva persona de forma gradual, respetando los tiempos emocionales de los niños.

Es esencial que los padres no intenten reemplazar al progenitor ausente con la nueva pareja. La nueva persona no debe asumir el rol de madre o padre, sino que debe ser presentada como un miembro más de la familia, pero respetando siempre los vínculos previos. De igual forma, los padres deben asegurarse de que los niños entiendan quién es esta nueva persona sin hacer comparaciones con el otro progenitor. Los niños no deben sentir que su vínculo con los padres está siendo reemplazado o disminuido.

Es igualmente importante que no se presione a los niños para que acepten a la nueva pareja. Cada niño tiene su propio ritmo de adaptación y no se debe forzar una relación. A medida que el tiempo pase, los niños podrán formar sus propias opiniones y establecer una relación con la nueva pareja de forma natural, sin presiones. Los padres deben ser pacientes y respetuosos con los sentimientos de los niños durante este proceso, apoyándolos en cada paso del camino.

CONCLUSIÓN: PRIORIZAR EL BIENESTAR DEL NIÑO

El bienestar emocional de los niños debe ser la prioridad absoluta durante el proceso de separación y la integración de una nueva pareja. Los niños necesitan sentirse apoyados, comprendidos y seguros a lo largo de toda esta transición. Para lograrlo, es fundamental mantener una comunicación honesta, clara y afectuosa, y brindarles el

espacio necesario para procesar la situación de acuerdo con su propio ritmo. Los padres deben ser modelos de calma y respeto, tanto entre ellos como hacia sus hijos, ya que este enfoque les permitirá a los niños adaptarse con mayor facilidad a la nueva realidad familiar. De igual manera, la introducción de una nueva pareja debe hacerse con mucha paciencia, respeto y sensibilidad, respetando siempre los tiempos y los sentimientos de los niños. Solo de esta forma, se podrá garantizar que los niños sigan sintiéndose seguros, amados y respaldados, incluso en medio de los cambios familiares.

REFERENCIAS

Romero Navarro, F. (2002). La mediación familiar: Un ejemplo de aplicación práctica: La comunicación a los hijos de la separación de los padres. El papel del mediador.

Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 40, 30-52. https://www.observatoriodelainfancia.es/ficherosoia/documentos/2225_d_LA_MEDIA CION_FAMILIAR.pdf

Nicole Morgenstern Aspauza
Estudiante de prácticas de 4º año del Grado en Psicología Andrés Vellón Hernández
Estudiante de prácticas de 4º año del Grado en Psicología