Ana Barrios

Soy Ana Barrios Arocas, Directora y Fundadora del Centro de Psicología y Logopedia Ana Barrios. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia desde 2005 y, desde entonces, mi vida profesional ha estado ligada a la Psicología, la infancia, la adolescencia y el acompañamiento a las familias.

Han pasado más de 20 años desde que decidí dedicarme a esta profesión y, echando la vista atrás, siento que cada paciente, cada familia y cada experiencia profesional han ido construyendo la psicóloga que soy hoy.

En 2005, el mismo año en que finalicé la carrera, realicé el Posgrado en Conducta Infantil y de Adolescentes en la Escuela de Terapeutas de Conducta, donde posteriormente formé parte del equipo durante ocho años y fui responsable del Área de Habilidades Sociales y TEA (Trastorno del Espectro Autista).

Durante seis años fui también docente del Posgrado en Conducta Infantil y Adolescente, formando y tutorizando a psicólogos licenciados, además de impartir el curso “Cien horas prácticas aplicadas al mundo infantil”. Esta etapa me permitió disfrutar de otra de mis grandes pasiones: compartir conocimientos y acompañar también a otros profesionales en sus primeros pasos.

Psicóloga infantil, de adolescentes y adultos

A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de trabajar con niños, adolescentes, adultos y familias, abordando diferentes dificultades y diagnósticos desde una perspectiva clínica, cercana e individualizada.

En el ámbito infantil realizamos evaluación e intervención en las diferentes dificultades y trastornos que pueden aparecer durante el desarrollo. Para mí, trabajar con un niño implica también comprender su entorno, por eso considero fundamental la coordinación con las familias y, cuando es necesario, con el colegio y otros profesionales que intervienen en su desarrollo.

Mantenemos contacto con los centros educativos mediante tutorías y coordinación con los docentes, aportando nuestra visión profesional para que todos podamos trabajar en la misma dirección: ayudar al niño y hacer de su entorno un lugar más seguro y facilitador para su desarrollo.

Con los adolescentes, mi experiencia profesional se remonta igualmente a 2005. Durante estos años he acompañado a jóvenes y a sus familias en diferentes etapas y situaciones, trabajando dificultades emocionales, conductuales, familiares, académicas y sociales. Mi objetivo es ofrecerles un espacio donde puedan sentirse escuchados y comprendidos, aprender a gestionar aquello que les ocurre, fortalecer su autoestima y adquirir herramientas que les permitan afrontar esta etapa con mayor seguridad.

En adultos, trabajo con diferentes dificultades como trastornos de ansiedad, depresión, procesos de duelo, dificultades en las relaciones, problemas de pareja o habilidades sociales, entre otras. Pero no siempre acudimos a terapia porque exista un diagnóstico. En muchas ocasiones buscamos ayuda porque queremos encontrarnos mejor, aprender a cuidarnos, fortalecer nuestras herramientas personales o afrontar de otra manera las dificultades que aparecen en nuestro día a día.

Y ahí también me gusta estar: acompañando esos momentos de cambio, ayudando a recuperar el equilibrio y facilitando que cada persona pueda construir una vida en la que vuelva a sentirse bien consigo misma.

Ser madre también transformó mi manera de entender la infancia

En 2015 nació mi primer hijo, Elías. Convertirme en madre me permitió experimentar en primera persona muchas de las emociones, preocupaciones y situaciones que durante años había acompañado en consulta.

Después llegó Ares y, con él, nuevas etapas, nuevos aprendizajes y nuevos retos.

Ser madre de dos hijos me ha permitido vivir de cerca el desarrollo evolutivo, las distintas etapas de la infancia y también las dificultades que pueden aparecer en las familias cuando llegan nuevos momentos y responsabilidades.

La maternidad no sustituye la formación ni la experiencia profesional, pero sí me ha permitido comprender desde otro lugar muchas de las preocupaciones que viven las familias, porque la teoría y la práctica profesional se encuentran con la realidad del día a día.

Y sí, como cualquier familia, nosotros tampoco nos escapamos de las rutinas, los límites, las negociaciones y los retos cotidianos.

Una trayectoria vinculada a la infancia y a las familias

Mi trabajo con los más pequeños también se desarrolla fuera de la consulta.

Desde 2007 tengo el privilegio de trabajar junto a la Escuela Infantil Colorins, donde continuamos siendo su gabinete psicológico. A lo largo de estos años también he trabajado como psicóloga en diferentes escuelas infantiles y he participado en numerosas Escuelas de Padres, talleres infantiles y acciones de formación dirigidas a educadoras y profesoras.

He impartido formación sobre técnicas de modificación de conducta aplicadas al mundo infantil, relación entre educadoras y familias, Inteligencias Múltiples y Habilidades Sociales, entre otras áreas.

También he participado en cursos de actualización y formación continua organizados por el Colegio Oficial de Psicología, así como en congresos y actividades formativas relacionadas con TEA, TDAH, TOC y Tourette.

Porque creo firmemente que un buen profesional nunca deja de aprender.

En 2013 nació mi proyecto

En 2013 hice realidad uno de mis grandes proyectos profesionales: crear mi propio Centro de Psicología y Logopedia Infantil, Adolescente y Adulto.

Hoy cuento con un equipo de profesionales con el que comparto una misma forma de entender nuestro trabajo: desde la cercanía, la profesionalidad, la coordinación y el respeto por cada persona que confía en nosotros.

Además, trabajamos de manera coordinada con otros profesionales sanitarios y educativos —neuropediatras, psiquiatras, optometristas, nutricionistas y centros escolares— cuando el caso lo requiere, porque entendemos que una atención integral es, en muchas ocasiones, la mejor manera de ayudar.

Mi forma de entender la clínica

Si tuviera que definir mi manera de trabajar, diría que me implico.

Me gusta conocer lo que ocurre en mi clínica, acompañar a mi equipo y estar pendiente de la evolución de nuestros pacientes. Mi compromiso no termina en la puerta de mi consulta.

Soy la psicóloga de muchos de vosotros, pero también soy la directora de un equipo y, por ello, siento que cada paciente que llega a nuestro centro forma parte de nuestro proyecto.

Si un paciente necesita hablar conmigo, aunque no sea directamente mi paciente, quiero estar disponible. Si una familia necesita orientación, quiero poder escucharla. Y si una de mis compañeras necesita apoyo para abordar un caso, quiero que sepa que puede contar conmigo.

Porque detrás de cada diagnóstico hay una persona, detrás de cada niño hay una familia y detrás de cada familia hay una historia.

Gracias por confiar en mí, en mi equipo y en nuestro trabajo.

Más de 20 años después de comenzar este camino, sigo teniendo la misma ilusión por acompañar, aprender y ayudar a las personas a vivir un poquito mejor.