Psicología Jurídica y Forense

Cuando una situación personal o familiar llega al ámbito judicial, es habitual sentirse perdido. Aparecen términos que no conocemos, nos hablan de informes o valoraciones y, muchas veces, no sabemos exactamente qué necesitamos ni cuáles son los siguientes pasos.

La Psicología Jurídica y Forense permite aportar una perspectiva psicológica profesional a estas situaciones, ayudando a comprender determinados aspectos de la conducta, las emociones y las relaciones familiares que pueden ser relevantes en un procedimiento legal o judicial.

Cada caso es diferente. Por eso, antes de comenzar, considero importante escuchar qué está ocurriendo, conocer las circunstancias y explicar con claridad qué se puede valorar, cuál es la finalidad de la evaluación y cómo sería el proceso.

Psicología Jurídica y Psicología Forense: ¿cuál es la diferencia?

Aunque están relacionadas, no son exactamente lo mismo.

La Psicología Jurídica es el ámbito que estudia y aborda la relación entre la psicología y el Derecho. Puede incluir la intervención psicológica en contextos legales, el asesoramiento y la valoración de diferentes situaciones personales, familiares o sociales.

La Psicología Forense, por su parte, aplica los conocimientos y métodos de la psicología a cuestiones concretas relacionadas con un procedimiento judicial. Para ello, se realiza una evaluación psicológica orientada a responder a una pregunta determinada y, cuando procede, se elabora un informe pericial psicológico.

En este ámbito, mi trabajo se centra en la evaluación psicológica forense y la elaboración de informes periciales privados, siempre de acuerdo con las características y necesidades de cada caso.

¿En qué situaciones puede ser necesaria una evaluación psicológica forense?

Una valoración psicológica forense puede ser útil en diferentes circunstancias en las que sea necesario analizar aspectos psicológicos relevantes para una cuestión legal o judicial.

Entre ellas se encuentran:

  • Separaciones y divorcios: evaluaciones relacionadas con las circunstancias familiares y las necesidades de los menores.
  • Guarda y custodia de los hijos: valoración de aspectos psicológicos relevantes para las decisiones sobre el cuidado de los menores.
  • Capacidades parentales: evaluación de las competencias y circunstancias de los progenitores en relación con el cuidado de sus hijos.
  • Régimen de visitas y relaciones familiares: valoración de aspectos psicológicos que puedan ser relevantes para comprender la situación familiar.
  • Daño psicológico: evaluación de las posibles consecuencias psicológicas derivadas de determinadas experiencias o acontecimientos.
  • Otras cuestiones periciales: valoración de aspectos psicológicos concretos que puedan resultar relevantes en un procedimiento judicial, según la naturaleza del caso.

No todas las situaciones requieren el mismo tipo de evaluación. Por eso, es importante conocer qué se necesita valorar y cuál es la pregunta a la que debe responder el informe antes de iniciar el proceso.

¿Cómo se realiza una evaluación psicológica forense?

El proceso comienza con una primera entrevista en la que se conoce la situación, se aclaran las dudas iniciales y se determina qué tipo de valoración puede resultar adecuada.

A partir de ahí, la evaluación se planifica en función de las características de cada caso. Puede incluir entrevistas psicológicas, pruebas de evaluación, revisión de documentación relevante y otras actuaciones necesarias para estudiar la cuestión planteada.

Una vez recopilada y analizada la información, se elaboran las conclusiones y, cuando corresponde, el informe pericial psicológico. En él se recogen los aspectos evaluados, los resultados obtenidos y las conclusiones fundamentadas en la información disponible.

En algunos casos, el encargo puede incluir también la ratificación del informe ante el juzgado, para explicar las conclusiones y responder a las preguntas que se planteen.

Durante el proceso, se explicará qué se está haciendo en cada momento y cuál es la finalidad de cada actuación, para que puedas comprender cómo se desarrolla la evaluación.

¿Qué diferencia hay entre un informe psicológico y un informe pericial?

Aunque ambos pueden incluir una evaluación psicológica, su finalidad es diferente.

Un informe psicológico clínico suele centrarse en comprender la situación emocional, cognitiva o conductual de una persona, identificar sus necesidades y orientar la intervención psicológica.

Un informe pericial psicológico, en cambio, se elabora para responder a una cuestión concreta relacionada con un procedimiento legal o judicial. Su finalidad es aportar información técnica y fundamentada que pueda ayudar a comprender los aspectos psicológicos relevantes para esa cuestión.

Por tanto, no se trata únicamente de realizar una evaluación, sino de adaptarla a la finalidad pericial para la que se solicita.

¿Es lo mismo una evaluación forense que acudir a terapia?

No. Aunque en ambos casos interviene un profesional de la psicología, los objetivos son diferentes.

En terapia, el objetivo principal es ayudar a la persona a comprender y afrontar aquello que le genera malestar, favorecer su bienestar y promover cambios que mejoren su calidad de vida.

En una evaluación forense, el objetivo es estudiar determinados aspectos psicológicos para responder a una pregunta concreta dentro de un contexto legal o judicial.

Por eso, la forma de trabajar, la información que se recoge y las conclusiones que se elaboran son diferentes. En el ámbito forense, la evaluación debe mantener la objetividad y la independencia profesional, con independencia de quién haya solicitado el informe.

Cuando hay menores implicados

Cuando una evaluación afecta a niños o adolescentes, es especialmente importante tener en cuenta su edad, su momento evolutivo y las circunstancias personales y familiares en las que se encuentran.

En situaciones de separación, conflictos familiares o procedimientos judiciales, los menores pueden verse afectados por circunstancias que les resultan difíciles de comprender o gestionar.

Por eso, cualquier evaluación en la que estén implicados debe planificarse con especial cuidado, atendiendo a su bienestar y evitando actuaciones innecesarias.

Cuando la cuestión pericial está relacionada con la custodia o las relaciones familiares, también puede ser necesario valorar el contexto familiar en su conjunto. Las personas que deben ser evaluadas y las actuaciones que se realizan dependerán de la finalidad del informe y de las características concretas del caso.

Preguntas frecuentes

¿Y si no sé exactamente qué informe necesito?

Es una situación habitual. Puedes explicar qué está ocurriendo y cuál es tu duda. A partir de esa información, podremos valorar si procede realizar una evaluación forense, qué finalidad tendría y qué aspectos sería necesario estudiar.

¿Quién puede solicitar un informe pericial psicológico?

Un informe pericial privado puede ser solicitado por una persona interesada o por su abogado para aportarlo a un procedimiento judicial. También existen informes que se realizan por designación judicial, que siguen su propio procedimiento.

¿Puedo solicitar una valoración si todavía no hay un procedimiento judicial?

Depende de la finalidad de la evaluación y de las circunstancias del caso. En una primera consulta se puede valorar si existe una cuestión pericial concreta que justifique el informe y si es adecuado iniciar la evaluación en ese momento.

¿Qué documentación tengo que aportar?

Dependerá del tipo de evaluación. Puede ser relevante disponer de documentación relacionada con el procedimiento, resoluciones judiciales, informes psicológicos o médicos previos u otra información pertinente.

En la primera entrevista se explicará qué documentación puede ser necesaria para tu caso.

¿Cuánto dura una evaluación psicológica forense?

No existe una duración igual para todos los casos. Dependerá de la complejidad de la cuestión planteada, del número de personas que deban ser evaluadas, de las actuaciones necesarias y de la documentación que haya que analizar.

¿El psicólogo puede acudir al juzgado?

Sí. Cuando el encargo profesional lo contempla y se requiere su intervención, el profesional puede acudir al juzgado para ratificar el informe, explicar la metodología utilizada y responder a las preguntas que se planteen.

¿Qué ocurre si hay niños o adolescentes implicados?

La evaluación se adapta a su edad, su desarrollo y sus circunstancias personales y familiares. Se determina qué actuaciones son necesarias para responder a la cuestión planteada, procurando proteger su bienestar durante todo el proceso.

¿Puede hacerme un informe forense mi psicólogo habitual?

La intervención clínica y la pericial tienen finalidades diferentes. En determinadas circunstancias, asumir ambas funciones puede comprometer la objetividad o generar conflictos de intereses. Por eso, es necesario valorar cada situación antes de aceptar un encargo pericial.

Un espacio para resolver tus dudas

No es necesario conocer la terminología jurídica ni saber de antemano qué tipo de valoración necesitas.

Si estás pasando por un proceso de separación, te han hablado de un informe psicológico o tienes dudas sobre una situación familiar relacionada con un procedimiento judicial, el primer paso puede ser simplemente informarte.

Podemos conocer tu situación, resolver tus dudas iniciales y valorar si una evaluación psicológica forense es adecuada para tu caso, explicándote con claridad en qué consiste el proceso y qué puedes esperar de él.