imagen que acompaña articulo sobre el habla de los niños

Lenguaje, etapas del niño

EL NIÑO Y SUS HABILIDADES SOCIAL-COMUNICATIVAS en sus primeras etapas de adquisición del lenguaje

¿Existe un periodo  crítico para la adquisición del lenguaje?

Esta es una pregunta que todos los padres nos hacemos, sobre todo cuando llega el momento en que pensamos que nuestro  hij@ debería empezar a decir alguna palabra.

El lenguaje permite que los niños se inserten en la realidad social y cultural. No está demostrado al 100%, que haya un periodo crítico, sin embargo cuanto más tardía es la exposición al lenguaje y menor es la  estimulación temprana, peor es el desempeño lingüístico. Los años preescolares y escolares han sido considerados como el periodo crítico para el aprendizaje del lenguaje.

Según algunos expertos en lingüística y neurología, durante los años escolares el cerebro va perdiendo plasticidad, de manera que parece ser que si no se aprende el lenguaje durante los primeros años de vida, a medida que el niño se va haciendo mayor es más difícil que distintas áreas del cerebro asuman funciones para las que no han sido diseñadas.

No hay duda de que la estimulación temprana, es la mejor prevención  para evitar posibles dificultades futuras.

Los primeros dos años de vida se pueden dividir en tres períodos:

  • El pre-verbal (0 a 10 meses)

  • El de asignación de nombres (10 a 18 meses)

  • El de combinación de palabras (18 a 24 meses).

El lenguaje abarca dos capacidades:

  • Receptiva: es la capacidad de comprender el lenguaje, esta es anterior a la expresiva. Por ejemplo, se le dice al niño “coge la pelota y dámela”, lo hace pero no ofrecen una estructura lingüística como “vale” o “no tengo ganas”.

  • Expresiva: permite que los demás conozcan lo que pensamos, nuestras ideas y deseos.

Los recién nacidos comienzan a comunicarse mediante el llanto, para pedir alimento, cariño, que les cambien el pañal etc. Más adelante surge la sonrisa social que también les permite obtener resultados tan placenteros como el llanto. Su capacidad auditiva va aumentando poco a poco y empiezan a distinguir sonidos, discriminan mejor unos sonidos de otros, sin embargo y como es natural prefieren oír la voz humana,  sobre todo la de su madre, y su idioma materno.  Mediante las emisiones sonoras,  los bebés pretenden establecer una comunicación interpersonal, logrando que los adultos respondamos a ellas.

Todo ello tiene un especial interés para el desarrollo del lenguaje

La Etapa del balbuceo  indica maduración y cumple dos funciones muy importantes para el futuro desarrollo correcto del lenguaje: contribuye a un incremento comunicativo y a un buen desarrollo de las habilidades articulatorias.

Entre todas las conductas de interacción destaca el habla maternal  en la que se busca obtener y mantener la atención del niño no sólo a nivel verbal sino también a nivel gestual, facilitar vínculos emocionales (los abrazos, “Ay qué guapo está mi niño/a) e iniciar esa comunicación interpersonal entre madre e hijo.

Por otro lado, los sonidos vegetativos como el llanto, los estornudos o eructos ponen a funcionar el aparato bucofonador.  El llanto se va a ir especializando y va a tener una función comunicativa, al principio su llanto es para demandar cuidados pero no tiene una intención comunicativa directa porque el bebé no sabe cuál es la consecuencia (como reclamo para conseguir lo que quiero, como respuesta a una reprimenda para demostrar que estoy enfadado etc…). Otro tipo de sonidos, sonidos guturales y gorgeos, suelen ser indicadores de sensación placentera.

También hay que advertir, que es muy importante que cuando son bebés se les realice la prueba auditiva pertinente al nacer, y que con ella, se descarten posibles problemas auditivos que van a influir en su percepción de sonidos (habla y otros). Además como  he mencionado el balbuceo indica maduración lo que es muy importante, ya que los niños sordos no muestran formas complejas de balbuceo, como la ecolalia o el parloteo, pues no discriminan parcial o totalmente los sonidos. Ello influye en su comunicación y en su articulación para ser más inteligibles.

A partir de los 7-8 meses, los niños establecen una comunicación intencional. Cogen objetos y nos los muestran, los tiran para llamar nuestra atención aunque no saben interpretar que aparecen y desaparecen por eso les hace tanta gracia el juego del cucú.

A partir de los 8-9 meses, el gesto anterior se convierte en “Gesto de señalar”, a este gesto ya le van acompañando diversas vocalizaciones como aaa.

A partir de los 12 meses surgen las primeras palabras. Van dominando la denominación de objetos y sucesos del entorno (se da la combinación de sonidos unidos  a objetos y a situaciones concretas), y  poco a poco asumen un mayor control del diálogo.  Ahí vuelvo a hacer hincapié en la importancia del balbuceo, ya que las primeras palabras se construyen sobre el balbuceo.

El niño utiliza estrategias durante su interacción con el adulto para el aprendizaje del habla inicial:

  • Imitación selectiva, a través de la cual repite parcial o totalmente emisiones, gestos o acciones de otros hablantes como la madre.

  • fórmulas (que son fragmentos usados en las conversaciones, y base para comenzar muchas frases)  “¿én es?” en vez de “¿Quién es?”,

  • También se producen sonidos distorsionados que se parecen a palabras, por ejemplo chita por lechita

A los 15-16 meses, ya señala personas, animales y objetos que se le nombran.

Alrededor de los  17- 18 meses,  tienen un vocabulario de aproximadamente 20 palabras, sienten más interés por el lenguaje y comienzan a combinar dos palabras. Utilizan más estrategias fonológicas, las cuales le ayudan a aproximarse al modelo adecuado, pero a veces no lo consiguen y es cuando realizan sustituciones, asimilaciones etc  de las que hablaré en otro artículo más adelante.

A los 18 meses, identifican partes del cuerpo, se refieren a sí mismos mediante su nombre, tararean espontáneamente y juegan a preguntas –respuestas con los adultos.

Entre los 19 y 21 meses, les gustan los juegos rítmicos, enseñar cosas a los demás, intentan “contar” sus vivencias y comienza a entender el significado del “yo” y “mío”.

Entre los 20-24 meses hay un importante desarrollo de vocabulario, de 200 a 300 palabras referidas a objetos comunes (van ampliando su léxico que reflejan su contexto lingüístico y no lingüístico, su entorno). Realizan combinación de palabras para realizar  frases cortas (pero incompletas, poco a poco habrá un incremento notable tanto de longitud de las frases como de la ampliación de su vocabulario). Comienza también a integrar el usos de algunas preposiciones (a, en, para, de) aunque no siempre de forma correcta.

El vocabulario va a ir en función del entorno del niño, es decir, si sus padres son maestros, mecánicos etc… tendrán palabras que otros niños aún no han usado. El entorno va a marcar su vocabulario y la ampliación de este a otros campos.

A los 3 años su vocabulario será de unas 1000 palabras, y construirá frases sencillas de 3 ó 4 palabras (SUJ+V+COMPL/OBJETO). También  jugará con palabras y con sonidos y podrá seguir instrucciones de dos pasos, hablar sobre el presente y usar algunas formas verbales del futuro, aunque regularizará  la forma pretérita de los verbos irregulares (por ejemplo “rompido” por roto). Ya comienza a usar artículos, plurales, algunas preposiciones y conjunciones.

A esta edad ya debería dominar los sonidos vocálicos y consonánticos (/p/, /m/, /n/, /k/, /b/, /g/ y /d/)

A los 4 años, además de un mayor incremento de vocabulario, y componer oraciones de 4 ó 5 palabras, domina la articulación de los fonemas /t/, /f/ y /x/). Recuerda historias y el pasado inmediato, realizando muchas preguntas y comprendiendo las que se le hacen sobre su entorno inmediato. Las formas pretéritas de los verbos irregulares ya se usan adecuadamente.

A partir de los 5 años, su vocabulario se va incrementando a mayor velocidad, este incremento es muy importante que se produzca, ya que cuanto más vocabulario entendiendo el significado del mismo tenga el niño, mejor se desarrollara su comprensión tanto a nivel auditivo como visual. Este factor es muy importante a la hora de iniciarse en la lectura.  A esta edad ya se organiza para contar una historia, bromear y discutir sobre las emociones, emplea proposiciones subordinadas, pero puede tener problemas al usar frases temporales o causales, así como las oraciones compuestas de diversos tipos. Ha adquirido el 90% de la gramática.

Por otro lado, aunque articula la mayoría de las consonantes puede haber problemas en la /r/ vibrante, cuya adquisición oscila entre los 4 y 6 años.

Es importante saber que, aunque cada niño tiene un periodo de maduración individual, hay que tener en cuenta las pautas generales de desarrollo tanto a nivel del lenguaje como cognitivo y motor.  Debemos tener claro lo que deben hacer nuestros hijos y estar alerta ante cualquier desfase que se pudiera producir en alguna de las áreas y sus etapas, ya que todo ello repercutirá entre otras cosas en un correcto desarrollo de su lenguaje, y por tanto, podría causarle problemas en sus relaciones sociales y aprendizaje académico.

Por ello, la estimulación temprana es la mejor opción para prevenir posibles complicaciones futuras.

Gabriela Guillem Marco

Logopeda